Cuttin´ it: cortar la tradición

Obra: Cuttin´ it

Por Allure Spinoza – Muestra Crítica 2021

Fotos: Gloria Minauro

La estructura social nos constriñe y la cultura nos define, pero no por ello dejamos de percibir el mundo desde una perspectiva propia. Iqra y Muna son dos adolescentes de origen somalí que residen en Reino Unido. A ambas se le han practicado la mutilación genital femenina, una violencia de género que resuena en ciertos espacios de la cultura africana. De acuerdo con datos de la OMS a más de 200 mujeres y niñas se les ha practicado la escisión total o parcial de los órganos genitales femeninos. Mientras Iqra mantiene la postura en favor de esta tradición, Muna la rechaza con vehemencia e intenta impedir que se su hermana menor sea sometida a ese procedimiento.

Cuttin´ It -que inglés significa córtalo– es un texto de 2014 escrito por la dramaturga británica Charlene James llevado a escena por la directora Mayra Vargas del grupo Teatro Mexicano Monterrey. A través de sus personajes presenta una tradición, una manera de entender los preceptos de lo que debiese ser lo femenino y lo que se espera de una mujer por parte de algunos sectores practicantes de la religión musulmana. Las protagonistas de esta pieza de narraturgia contemporánea comparten la condición de migrantes. Sin embargo, mientras que Iqra ha perdido a toda su familia en la guerra, estigma que limita sus relaciones personales, Muna ha migrado con su madre y hermana, y parece adaptarse bien a la cultura occidental.

Con una estética que utiliza elementos pop como el maquillaje estridente, la canción “Shine bright like a diamond” de Rihanna y un vestuario que resalta por su colorido, también se hace uso de videograbaciones. En ella se presentan testimonios de mujeres que han vivido el motivo que detona el discurso, tales como el de la activista Leyla Hussein creadora del documental The Cruel Cut, que inspiró a la autora de la obra para escribir este texto.

En el transcurso del montaje, una cámara, una pantalla y un celular son utilizados para ilustrar el entorno que habitan los personajes y mantiene la atención del público considerando que el texto puede resultar un tanto plano por ser muy descriptivo y narrado. Hasta cierto punto es predecible ya que desde muy al inicio de la obra se evidencian las inevitables resoluciones de los personajes. También son los elementos audiovisuales los encargados de enfatizar la parte más potente de la pieza: una imagen figurativa que representa la mutilación a la que muchas mujeres y niñas son sometidas por la tradición religiosa. A partir de entonces, el drama se pierde y se presencian escenas que resultan reiterativas y didácticas provocando que el cierre resulte poco contundente.

Junto al aparato tecnológico se utilizan piezas de juguete para reconstruir en miniatura un multifamiliar de forma imprecisa. Las actrices, Debby Báez y Yésica Silva manejan de manera atropellada estos elementos, lo cual en ocasiones detiene la acción. Sin embargo, ambas intérpretes fueron capaces de sostener a los personajes pese a estos inconvenientes. Las actuaciones fueron verosímiles y se mantuvieron en un mismo tono en la mayor parte de la pieza. Iqra y Muna se diferenciaban claramente una de otra tanto en intenciones como en corporalidad: mientras la primera es visiblemente más introvertida y contenida, la segunda es mucho más abierta y caótica.

El texto nos habla de una realidad muy específica en un entorno distante que, sin embargo, no por eso deja de ser importante e urgente darla a conocer. Nuestra responsabilidad mínima como sociedad es estar informados del acontecer en el mundo y de sus problemáticas. La pregunta que subyace es cómo establecer un puente de conexión y diálogo entre estas realidades y las prácticas locales como la esterilización forzada de niñas y mujeres en algunas localidades de México, situaciones que también se deben conocer y de las que sí podemos hacernos corresponsables de forma inmediata y directa.