De lo humano a lo divino

Obra: Mitos de humo

Por Flor Trigo- Muestra Crítica 2021

Fotos: Gloria Minauro

Foto en portada: Gloria Minauro

La mitología y la ficción abordadas en la obra Mitos de humo, por el dramaturgo y director David Ricardo, de la Compañía Independiente de Teatro Abierto (CITA), con treinta y dos años de trayectoria, se propone acercar a públicos diversos a lo espiritual y lo divino, a través del tratamiento simbólico del humo, elemento que da pie a una metáfora muy socorrida en el sincretismo mexicano: representa la  crudeza y la fragilidad de la condición humana, de la carne y el vicio. Este elemento se expresa como calor que alimenta, abraza y cobija. También son comunes al teatro de carpa el licor, la fertilidad, los pecados capitales, el doble discurso del mandato cultural apegado al catolicismo y, no menos importante, el imaginario colectivo que  aborda la dualidad (vida y muerte, día y noche, hombre y mujer) esenciales en la cosmovisión originaria de las tierras mesoamericanas.

 

Foto: Gloria Minauro

Diálogos conciliadores, alegorías, costumbres y tradiciones son temáticas constantes en la recuperación para el teatro popular de las leyendas prehispánicas, como la de Tezcatlipoca, el dios supremo “el espejo que humea”. La propuesta de juego de CITA, con los distintos elementos, enriquece la narrativa a través de una serie de relatos ubicados entre la época de la Conquista y la Colonia en México. El dios aparece en forma de un títere de gran formato, rústico, tosco, realizado por la maestra Claudia Asencio. Este muñeco se convierte en el atractivo protagónico de la obra.

La acción avanza en la lucha entre opuestos, por un lado la cosmovisión azteca y por el otro la católica. La conciliación de estos paradigmas es el superobjetivo.

Foto: Gloria Minauro

No hay en esta obra el ánimo de innovar, de actualizar sus contenidos y recursos. Lo que vemos es la reafirmación de lo que suele encasillar al teatro comunitario, incluido el uso de la música, que forma parte esencial de esta experiencia. Como lo ha expresado el director, es un importante elemento, ya que marca el ritmo y las transiciones. La propuesta sonora, original de David Ricardo e interpretada por Raúl Molina y Antonio Ramírez, alterna la estudiantina, el universo prehispánico y el canto nuevo.

Como uno de los grupos organizadores del festival de teatro independiente en la región de los volcanes, la compañía CITA enfatiza que llevar el teatro a las comunidades, acercarlo a los públicos es un compromiso social que cada creador escénico debería asumir, sin importar el tipo de teatro que realice, porque “todo teatro es comunitario”, de modo que el hecho escénico y el público están en el mismo nivel de importancia.

Foto: Gloria Minauro

En el marco de la Muestra Nacional de Teatro, Mitos de humo  se presentó en una carpa armada como una caja negra, dotada de recursos para la iluminación y un manejo básico de recursos escenográficos. Por lo general las presentaciones de CITA tienen lugar a cielo abierto, en sitios concurridos, lo que garantiza suficientes espectadores para lograr que el elenco y el público cierren cantando y bailando juntos. En la primera función en la Muestra casi no hubo espectadores para desconcierto del elenco. Al sólo contar con cinco personas en la gradería el hecho teatral estuvo lejos de cumplirse, de lograr la algarabía  que suele darse en otras condiciones.

La invitación a los espectadores a sumarse al concluir ha sido para este y muchos otros grupos de teatro un gesto tradicionalmente bien recibido, aunque hay quienes se sienten intimidados o incómodos. En el contexto de la pandemia esta dinámica se ha vuelto conflictiva, porque significa un desafío a la sana distancia. Para muchos la invitación a levantarse y participar constituye incluso una cierta violencia. Esta realidad resulta una paradoja para el teatro comunitario, que tiene el convivio cercano como elemento esencial.