El sublime nacimiento de un nuevo mundo

Obra: El puente de piedras y la piel de imágenes

Por Alan Suah Islas Ruiz- Muestra Crítica 2021

Fotos: José Jorge Carreón / Raúl Kigra / Gloria Minauro

Foto en portada: Raúl Kigra

El puente de piedras y la piel de imágenes, del canadiense Daniel Danis, puesta en escena seleccionada para el Programa de Teatro Escolar 2020, ofrece un texto poético, cargado de imágenes sutiles y musicalidad, así como una cuidada estética para la mirada. El grupo Tijuanense dirigido por Ramón Verdugo deja ver la calidad y profesionalismo del trabajo teatral en el norte del país.

Foto: Gloria Minauro

La obra en formato de narración, donde cada personaje va contando su propia historia, nos acerca a las vicisitudes de una familia que enfrenta una guerra en algún lugar del mundo. Con el deseo de salvar a su hijo la madre paga a una persona para que lo lleve lejos. Momo -como se llama este niño- emprende en el forzado exilio de su lugar de origen una búsqueda incansable por construir un futuro donde exista paz. En esta travesía se encuentra con Mung, una niña también víctima del tráfico de personas que se convierte en su compañera de viaje. Juntos nos llevan a un mundo complejo, donde la destrucción y el caos provocados por la guerra producen variantes de la esclavitud y desplazamientos forzados, que son ya comunes con su inmenso dolor, pero que en este texto se subliman en el deseo por escapar de una dura realidad y construir un futuro distinto.

 Foto: José Jorge Carreón

Es de destacar la buena traducción de la obra a cargo de Boris Schoemann, así como el desempeño del elenco: Kariam Valenzuela, Miguel Rodríguez (Momo y Mung), Lou Best, Luis Calva y Jassiel Santillán, quienes fungen como acompañantes y apoyan la construcción de la historia. Los jóvenes actores destacan por el buen entrenamiento del cuerpo y calidad interpretativa. Menos eficacia se percibe en el manejo de la voz. En las elaboradas imágenes y las precisas coreografías se ven trabajo y técnica.

Momo y Mung no hablan el mismo idioma, pero eso no limita comprender los dos deseos del niño: construir un puente y contar su historia con imágenes sobre un lienzo de piel. Estos deseos funcionan como metáforas de su necesidad de unir, en lugar de separar, y mantener viva la memoria de un pasado oscuro para que no se repita.

Foto: Raúl Kigra

La puesta nos abre una paleta de colores suaves en la iluminación y una escenografía sutil con un gran árbol bañado de luz y formado con cuerdas de mecate de color natural.  Este elemento evoca profundidad y sugiere una división del escenario en dos espacios equilibrados. El vestuario es estéticamente sencillo,  confeccionado con telas de colores pastel que proyectan tranquilidad y dulzura.

Foto: José Jorge Carreón

En México la dinámica de los desplazamientos forzados es un problema silencioso, que va degradando lentamente el tejido social. La violencia provocada por el crimen organizado es un tipo de guerra que se vive día con día y que nos obliga a reflexionar sobre qué mundo queremos en el futuro. Los procesos de repatriación y asilo constituyen herramientas fundamentales para garantizar nuestros derechos humanos. En ese sentido la obra lanza un mensaje potente no sólo al público joven sino a todas y todos: debemos construir un futuro incluyente, donde exista la posibilidad de una vida digna con oportunidades equivalentes para todos.