Homo Box Machina: la radicalidad de lo efímero

Obra: Homo Box Machina

Por Edwin Sarabia – Muestra Crítica 2021

Fotos: Raúl Kigra / Gloria Minauro

Foto en portada: Gloria Minauro

Universo indómito, vorágine psicodélica, estridencias que colisionan con potencia, cosmos alucinante expandiendo la realidad, abstracción y caos simbólico.

Homo Box Machina, ensayo escenotécnico sobre el placer, coproducción de San Luis Potosí, Ciudad de México y Morelos, se presentó en el marco de la 41 Muestra Nacional de Teatro en el foro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque. Dicho trabajo es original de Edén Coronado, Diego Álvarez Robledo, Shaday Larios, Xandra Orive y Ángel Hernández, dirigido por Daniel Primo y Caín Coronado.

Foto: Raúl Kigra

La puesta en escena nos regala una experiencia sensorial desde los diversos componentes escenotécnicos de la ingeniería teatral: videomaping, efectos lumínicos vanguardistas, diseño sonoro sugerente, proyecciones que desafían al espectador: todo en un entramado abstracto.

Si bien la obra carece de un texto dramático mantiene una clara dirección discursiva que se interconecta con el espectador desde una poética visual provocativa y plagada de símbolos que no necesitan ser explicados.

Foto: Raúl Kigra

El trabajo es una apología multiescala del concepto placer abordado desde diversos ejes conceptuales y líneas estéticas. Sin embargo, por momentos se rompe con la línea argumental para descolocarnos con latigazos de la violenta realidad contemporánea. Ejemplo de ello lo podemos notar cuando al final de una serie de videos “chuscos” que se proyectan en una pantalla, observamos que el videoclip final muestra el asesinato de Luis Donaldo Colosio aquel marzo de 1994 en Tijuana, Baja California. La canción que acompaña este fragmento, La Culebra de Banda Machos, es la misma de aquella funesta tarde en la localidad de Lomas Taurinas.

Destaca el hecho que la obra apele a múltiples referentes de la cultura pop en su construcción discursiva y estética, pues ello permite un corte generacional y la definición de su público meta; sin embargo, también  vincula elementos de la historia del arte en general, con énfasis específico en la pintura y el teatro. Como diría el filosofo Giorgio Agamben: “contemporáneo es aquel que mantiene su mirada fija en su tiempo para percibir, no sus luces, sino también sus sombras”.

Foto: Gloria Minauro

Homo Box Machina reivindica la figura del técnico teatral y prescinde de la figura del actor: tramoyistas, escenógrafos, iluminadores y la planta técnica general del teatro Julio Castillo, fueron quienes ejecutaron e interpretaron esta propuesta. Con el manejo de los artilugios del teatro se encargaron de mostrarnos la fortaleza y relevancia de su oficio. Nada se ocultó, fueron develados una multiplicidad de mecanismos de tramoya con la rapidez y precisión milimétrica que estos trabajadores de la escena suelen tener.

Si bien la obra está cargada de simbolismos en el lenguaje audiovisual, no agota sus recursos ni se vuelve reiterativa. La brevedad constituye otro elemento que aquí genera precisión.

Se dice lo que se tiene que decir sin regodearse en el discurso visual o los recursos tecnológicos. Gracias a ello cierra a ritmo vertiginoso: tesis, antítesis y síntesis en cincuenta minutos de instalación performática.

Foto: Raúl Kigra

Finalmente es importante señalar que puestas en escena como esta nos regalan un respiro ante la preponderancia del teatro narrado, que fue una constante en la 41 Muestra Nacional de Teatro. Si bien existe en nuestro país una importante producción de la llamada “narraturgia”, también es nodal aproximarnos a otro tipo de lenguajes escénicos que nos desafíen y pongan en entredicho la definición de “teatro”, tal como ocurrió durante la pausa generada por la pandemia mundial de COVID19.

En definitiva la magia de los mecanismos teatrales y su relevancia en este oficio para la construcción de simbolismos, estéticas, discursos y narrativas, nos abre una veta interesante dentro de la producción teatral performática en México.