La historia del hijo de Loki, el gran lobo

Obra: Fenrir: El dios lobo

Por Shannen Islas – Muestra Crítica 2021

Fotos: José Jorge Carreón / Gloria Minauro

Foto en portada: José Jorge Carreón

Fenrir es considerada la criatura más importante de la mitología nórdica, la criatura es un lobo hijo de dios Loki y de Angerboda. La propuesta de la directora Andrea Cruz lleva el mismo nombre Fenrir: El dios lobo y brinda a las niñas, niños, jóvenes y público en general un espectáculo que narra la profecía del poema Völuspá, que plantea básicamente lo siguiente: el Dios lobo llegará a convertirse en Ragnarok y será él que dará muerte al dios Odín.

Es a través de coreografías de combate pulcramente ejecutadas que la experiencia se vuelve cautivadora. La destreza corporal de les ejecutantes destaca y de igual manera José de Loza y Marisol Reyes Arcos, maestros de combate escénico. La iluminación de Sara Alcantar genera ambientes tenues y cálidos que evocan la mitología vikinga, sin embargo, hubo momentos en los que hacía falta mirar con claridad la escena, no solo para apreciar con mayor detenimiento la gestualidad actoral sino también porque el trabajo de vestuario merecía tener una iluminación digna, ya que considero que es precisamente ese un elemento clave en la propuesta escénica, destacando entonces el  maravilloso trabajo realizado por la vestuarista Erika Gómez.

Foto: Gloria Minauro

El espacio escénico del Teatro Raúl Flores Canelo parecía quedarle literalmente grande a la propuesta escenográfica de Tenzing Ortega ya que lo que se podía apreciar en escena era una espada gigante de madera que funcionaba como escalera en determinados momentos, pero que no terminaba de delimitar un espacio específico, dejando mucho a la imaginación del espectador.  Sin embargo, el trabajo de dirección parece haber resuelto esos vacíos en el espacio con trazos más largos de les ejecutantes así como con la intervención de máquinas de humo que detonaban ambientes de caos y guerra en el escenario.

Fenrir: El dios lobo, escrita por Yafté Arias Arriaga nos abre una ventana para observar desde otra mirada poética aquellas historias que con gran espectacularidad nos cuentan las películas y comics del universo de Marvel o DC, permitiendo que estos referentes de cultura general converjan en una misma pieza que haciendo referencia a J. Campbell no es más que el viaje del héroe.

Foto: José Jorge Carreón

Destaco particularmente el trabajo realizado con los personajes de los enanos, quienes fueron representados con máscaras gigantes a manos de Héctor Patiño, ya que, este elemento aportaba frescura a la propuesta, cada que aparecían los enanos en escena la sala del teatro se inundaba de carcajadas lo cual es un gran hallazgo al ser esta una propuesta para niñes.

Foto: José Jorge Carreón

Finalmente considero necesario enunciar que la puesta en escena habla de la madurez, la pertenencia y la figura del padre ausente a través del mito, haciendo de esto un espectáculo atractivo, disfrutable y con un discurso intrínseco indispensable para las audiencias infantiles y juveniles del país.