Para congelar las memorias

Obra: Los perros que solo reconocían las enaguas

Por Majo Alanís – Muestra Crítica 2021

Fotos: Gloria Minauro/Raúl Kigra

En una sociedad desbordada de representaciones e imágenes, de simulacros y ficciones, la recuperación de lo real ha funcionado como una especie de consigna en campos muy diversos y con propósitos también distintos1.

La propuesta hidalguense Los perros que solo reconocían las enaguas, del grupo Manzanitas Escena, que se presenta en la 41 Muestra Nacional de Teatro, tiene su base en la investigación que realiza la directora Mayra Simón para crear, en primer momento, un trabajo audiovisual documental en el año 2018 y que sirve de inspiración para esta puesta en escena. Con elementos del biodrama, narra las memorias de vida de Tomasa, Teresa, Maura y Luisa, cuatro mujeres de la tercera edad habitantes de Manzanitas, Cieneguilla, Cardonal, Hidalgo. A dos de ellas las vincula una lejana consanguineidad; todas son habitantes del “pueblo de los nombres inventados… que tiene los días contados” y están afectadas por los roles de género tradicionales, que las privan de una educación formal y las confinan a hacerse cargo de tareas domésticas y de crianza.

El devenir de estas mujeres, que por distintas razones rechazaron el matrimonio, se cuenta a través de una narración escénica en la que Sharim Padilla Islas, Dalia López Cortés, Beatriz Magdalena Valdés Rubling y Edna Rodríguez López, desarrollan acciones con las que acompañan al texto. Se insertan a lo largo de la función grabaciones de las personas reales que inspiraron esta historia, en las que las escuchamos hablar de momentos importantes de su vida y expresar sus pensamientos.

Foto: Gloria Minauro

Al estar escrito el texto dramático en un formato narratúrgico, se vuelve un reto mantener la atención del público. Las actrices logran superarlo con imaginación y gracia. Destaca la fluidez del trabajo gestual y vocal, lejos del cliché en la interpretación en escena de las adultas mayores. El elenco sostiene una intensidad de principio a fin. Desarrollan una relación entre los personajes que va de la confrontación a la ternura.

Sobre el escenario figuran dos grandes aros de madera de pino natural que emulan bastidores de bordado y una plataforma también circular inclinada sobre la que pasan las actrices la mayor parte de la obra. Entran y salen de los círculos con destreza, los desplazan con movimientos ágiles y bien coreografiados, con los que remiten a ambientes y espacios diversos con ayuda de descripciones y sonidos de animales producidos desde el tablado con distintos recursos, que incluyen la interpretación de una armónica.

Si embargo, no faltan momentos en los que los aros se utilizan de manera arbitraria, como cuando las intérpretes juegan a formar dentro de uno de éstos una figura con un hilo. Esa labor se hace con descuido, como si no tuviera importancia si el hilo toma un curso u otro. El trabajo, que podría ser una evocación del arte del bordado, se desintegra al cortar las actrices el hilo abruptamente antes de alcanzar a darle a esa acción algún sentido.

Foto: Raúl Kigra

Cuando la obra pareciera haber terminado sobre el ciclorama se proyectan fragmentos del documental, producto antecesor y detonante de esta puesta, que nos lleva a preguntar si la inserción de este lenguaje cinematográfico alimenta, redunda o demerita la apreciación de la propuesta escénica.

El trabajo de Manzanitas Escena es un valioso rescate de la memoria que deja muchas puertas abiertas hacia las cuales podemos caminar. Invita a valorar nuestras propias historias y raíces. Es un homenaje a los procesos de lucha, resiliencia y comunidad, que exalta la libertad individual y la toma de decisiones.

Sin embargo, la trascendencia de las historias que este grupo nos quiere contar no logra comunicarse con suficientes precisión y profundidad. Las líneas temáticas se diluyen en el afán de abarcar demasiadas anécdotas y acontecimientos. Hace falta una edición que evite redundancias y disgresiones cansadas para lxs espectadorxs. Con un tratamiento más riguroso y ponderando, esta obra lograría dar el justo relieve a su belleza y mover con toda su potencia nuestro sentir y pensar.

1 Cornago, O. Biodrama: sobre el teatro de la vida y la vida del teatro