Todos somos Cero

Obra: Cero

Por Alan Suah Islas Ruiz – Muestra Crítica 2021

Fotos: Gloria Minauro

Foto en portada: Gloria Minauro

Cero, obra ganadora del Premio Nacional Emilio Carballido en el año 2017, narra la historia de tres jóvenes que realizan un viaje hacia la ciudad de Xalapa, en el estado de Veracruz. Lina (Ingrid Cabrera), Enrique (Emmanuel Lapín) y Lucía (Mariana Cabrera) -quienes están por cumplir 27 años, todos, el 31 de diciembre-, buscan resolver dilemas sobre sus vidas con un viaje. La casualidad los lleva a encontrarse en la central de autobuses.

La obra fue presentada por “La Maniobra Colectiva Escénica”, integrada por egresados de la Universidad Veracruzana, La Casa del Teatro A.C. y la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBAL, en “El Granero”, durante la 41 Muestra Nacional de Teatro, dentro del Centro Cultural del Bosque.

Foto: Gloria Minauro

“Cero” es el apodo de Enrique desde niño, a quien su condición de huérfano lo hizo residir la mayor parte de su vida en un hospital. Por esta razón, Cero no conoce al mundo y hasta ese momento nunca ha viajado. El número cero desde la visión de Enrique no implica que sea “nada” o “vacío” sino una posibilidad infinita de futuros y experiencias posibles.

Empezar de cero implica revisar lo que hemos hecho hasta el momento presente. Hacerlo exige una introspección que reorienta nuestros destinos. Así pasa con estos tres personajes: Enrique busca conocer el mar, razón por la cual viste bermudas; Lucía quiere encontrarse con su padre; y Lina cerrar el ciclo con el ex novio, lo que se da en un momento de éxtasis en el que dice lo que no pudo expresar a ese amor fallido y puede por fin continuar con su vida y proyectarla hacia nuevos caminos.

Foto: Gloria Minauro

El montaje es sencillo y creativo. Con tres escalones y una tabla se construye una historia llena de acción, en la que destaca la energía de los jóvenes actores y la creatividad para evocar imágenes relacionadas con su travesía: cuando están viajando en camión, luego en un aventón en camioneta, o caminando sin lugar de llegada por las calles de la ciudad de Xalapa en una noche estrellada inunadada por el olor a café.

Las transiciones entre estos espacios son rápidas, las voces y los textos suceden con velocidad. Los actores mantienen un volumen alto de voz, a veces gritado, que impide distinguir los matices de los cambios entre narradores y los personajes que aparecen en los fragmentos de las historias de sus familiares y amigos. Todo se va entrelazando con los pensamientos e ideas de los personajes rompiendo la línea temporal de la obra, una dinámica rápida que logra construir las biografías de los tres jóvenes.

Foto: Gloria Minauro

Todos somos Cero justo porque todas y todos nos reencontramos y redescubrimos en otras y otros. Como Lina, Enrique y Lucía, quienes a pesar de no tener nada en común, convergen por causalidad en una urgencia generalizada por saber constantemente quiénes somos y hacia dónde vamos.