Tornaviaje: atravesar las heridas de sí mismo

Obra: Tornaviaje

Por: Guadalupe Gómez Rosas – Muestra Crítica 2021

Fotos: Raúl Kigra/José Jorge Carreón

Tornaviaje es una puesta en escena que despierta el tiempo para construir una memoria individual. La dramaturga, directora y actriz Diana Sedano desafía el escenario del teatro El Granero Xavier Rojas, con un unipersonal sobre la pérdida y la búsqueda de la identidad mediante la exploración paterna, esto en el marco de la 41 Muestra Nacional de Teatro.

Sedano —vestida de pantalón oscuro, camiseta y tacones de carrete— nos observa mientras afina la voz y se adapta en el espacio. Los elementos escenográficos son escasos y sobrios: una mesa, un banco, dos baúles y al fondo una mampara de proyección.

Foto: José Jorge Carreón

Una vez que el público se instala, las luces se centran en Sedano, quien se representa a sí misma para iniciar una puesta en escena sobre la composición identitaria. No es nuevo lo que se percibe en el proscenio, sin embargo, se distingue por la conveniente amalgama de piezas autobiográficas, que poco a poco elaboran un relato individual que solicita un lugar dentro de una familia afincada en Santander, España.

El ambiente tiene el sabor de otra época, resuena Ne me quitte pas de Jacques Brel. Con ello, la protagonista nos invita a conocer a su padre a través de un video, cuyos movimientos y palabras busca mimetizar. Con ayuda de recursos visuales —como fotografías y pinturas del pueblo del padre—, se despliega un sensible homenaje al artista Antonio Sedano, aquel que nunca necesitó de nadie, que “Hizo Las Américas” y que sabe con exactitud cuál es la melodía más bella del mundo.

Foto: Raúl Kigra

“Papá, ¿saben que existo?” es la línea que detona un trayecto de ausencia y res tauración. La armonía del padre y la hija se rompe sin escándalo. Los únicos testigos son una carta de 2016 y la voz de la decepción. Diana Sedano está a punto de viajar a Madrid para rastrear a su familia española, la cual no sabe de su existencia. El padre se niega a dar coordenadas, prefiere el exalto y la desaparición. La protagonista inicia su trayecto en solitario y sin norte. ¿Será recibida como si ella fuera un regalo o, por el contrario, con la extrañeza de la otredad?

Foto: José Jorge Carreón

El unipersonal articula, mediante una amplia variedad de personajes, una historia familiar en pequeños fragmentos. A través de un esmerado ejercicio actoral vemos al padre, a la tía Rosa, al primo Manu, al esposo de la tía, a un infante, una guía de turistas, incluso a una indiferente burócrata. En el recorrido a diferentes voces, distinguidas por acentos locales y extranjeros, se estructura una nueva perspectiva sobre su padre: apilando lo que éste dijo ser y lo que la familia española rememora.

El viaje en escena se marca con el contenido de las valijas y con la gesticulación, la postura y la entonación que Sedano imprime a cada uno de los roles. En el fondo, la proyección y el contraste: primero las pinturas de Antonio y después los mismos horizontes con fotografías capturadas durante el viaje.

La búsqueda tiene omisiones y carencias que serán irreparables. Sedano —consciente de la situación y de que nadie elige ser maduro o valiente con certeza— realiza la más ansiada transformación. A pesar del abandono, la actriz reconfigura el yo desde la piel e interpretación del padre: ¿cómo es estar solo frente al mundo?, ¿qué rol juega la verdad?, ¿por qué separar a una familia?, ¿qué sentido tiene renunciar?

En Tornaviaje accedemos a un tiempo reflexivo, donde somos observadores de una hija atendiendo su desasosiego. Es un monólogo que reúne partes de una biografía inacabada, para intentar reconciliar y abrazar la singularidad de lo que es; porque, como interpela la obra, hay que procurar conquistar algo, aunque sea a uno mismo.