¡Vendido a…!

Obra: El gabinete del maestro Toscano

Por Allure Spinoza – Muestra Crítica 2021

Fotos: Raúl Kigra 

Foto en portada: Raúl Kigra

¿Quién fue Ignacio Toscano? El nombre no resulta desconocido para quienes tenemos relación, de una u otra manera, con el quehacer cultural en México. Si fue melómano, mecenas de las artes, gestor cultural o funcionario en distintas dependencias pareciera información anecdótica, en una puesta en escena lúdica y llena de sorpresas, que bien podría ser ficción. Sin embargo, se trata de un homenaje a una de las personalidades más importantes en el desarrollo de las manifestaciones artísticas en México.

La compañía Teatro de Ciertos Habitantes presentó El gabinete del maestro Toscano en la 41 Muestra Nacional de Teatro. De autoría y dirección de Claudio Valdés Kuri, la obra consiste en una subasta que oferta 14 lotes vinculados a la vida de Nacho Toscano: grabados de Toledo, un pañuelo y hasta las llaves del Palacio de Bellas Artes son algunos de los objetos en busca del mejor postor. El vestíbulo del Teatro Julio Castillo constituyó un escenario inmejorable para la representación, ya que ahí se encuentran elementos que bien podrían pertenecer a la colección privada de un amante de las artes.

Foto: Raúl Kigra

El montaje nos cuenta algunos de los hechos emblemáticos en la vida de Toscano, así como sus principales contribuciones al mundo cultural del país. El martillero, personaje central de la propuesta, es representado por Guillermo García Proal, cuya capacidad de improvisación y de generar empatía y complicidad con el púbico, hace posible seguir la ruta de la dramaturgia.

En el transcurso de la puesta, se nos van describiendo cada uno de los objetos ofrecidos para iniciar enseguida una puja que no solicita recursos materiales, sino vivenciales: achaques, recuerdos de infancia o el mejor premio o reconocimiento, son algunas de las monedas de cambio que se piden a los asistentes para participar en la subasta.

Texto: Raúl Kigra

El dispositivo escénico es original y sumamente entretenido. La vinculación y complicidad del público son fundamentales para el desarrollo de esta particular puesta en escena. Desde el momento en que el espectador entra en el espacio ficcional se vuelve parte de la acción: es invitado a ser de algún modo personaje al tomar una de las paletas numeradas y disponerse a participar en la puja.

Para evitar vacíos en caso de que los espectadores sean reservados, se han previsto recursos que garantizan el buen curso del juego. Sin embargo, la propuesta está lo suficientemente bien armada para que la dinámica fluya de manera natural. Cada lote ofrece una nueva posibilidad de interacción con los espectadores, de modo que este ingenioso andamiaje multidisciplinario mantiene vivos el interés y la participación de la audiencia.

Foto: Raúl Kigra

El intento por complejizar el perfil del homenajeado incorporando un contrapunto o alguna sombra, fue la parte más débil de la representación. La irrupción de la voz crítica resultó forzada y no añadió conflicto a la construcción del personaje. Sin embargo, el conjunto es tan verosímil que resulta casi irrelevante si se trata o no de una obra biográfica: bien podría homenajearse a un personaje netamente ficcional y la puesta seguiría funcionando. Aun cuando el espectador no esté familiarizado con el nombre de Ignacio Toscano, no hay duda de que pasará un buen rato y en el camino aprenderá algo de una figura relevante en la vida cultural de México.